lunes, 17 de julio de 2017

HUMALA, MOLLOHUANCA Y EL ABUSO DE PODER


Sergio Sullca 17  de julio de 2017.

Es un “abuso del poder”.  Así dijo Ollanta Humala refiriéndose a la orden de prisión preventiva dictada por el Juez Concepción Carhuancho en contra suya y de su esposa. Ahora están presos e inevitablemente traen al recuerdo  muchos acontecimientos que ocurrieron cuando eran la pareja más poderosa del Perú. A continuación, una reflexión sobre su actuación en medio de un hecho ocurrido en la provincia de Espinar.

Era mayo de 2012 y en  medio de la protesta de Espinar cuyas organizaciones sociales denunciaban la contaminación ambiental generada por la actividad minera, fueron detenidos Herber Huamán Llave y Sergio Huamaní Hilario, Presidente y Vicepresidente del Frente Único de Defensa de los Intereses de Espinar (FUDIE) respectivamente, y Óscar Mollohuanca, entonces alcalde de la provincia. Los tres fueron internados en la comisaría  que funcionaba (y sigue funcionando) en el campamento minero de la empresa Xstrata Tintaya. Huamán y Huamaní fueron liberados a los días, mientras que Mollohuanca, fue llevado hasta un establecimiento penal en la región Ica.

De los tres, el caso más sonado fue el de Mollohuanca quien fue detenido en su mismo municipio y en ejercicio de funciones frente a la mirada incrédula del país. Luego de su corta estancia en el campamento minero, la Policía lo llevó al departamento de Seguridad del Estado en Cusco y de ahí a la región Ica donde sufrió prisión preventiva.

El discurso oficial fue que “el Poder Judicial sólo hace su chamba, nada más”, sin ningún tipo de injerencias, menos del Ejecutivo; sin embargo ese discurso era poco creíble. Días antes de aquellas capturas, Ollanta había entre dicho que aquella protesta debía terminar. Humala y Nadín no iban a tolerar que un alcalde provincial empañara su popularidad que estaba en su mejor momento. Ordenaron desde la Presidencia del Consejo de Ministros que intervenga la Policía con la violencia que dejó tres muertos, oficiaron al Poder judicial para hacer que el caso - de Espinar - sea llevado a Ica; hubo una coordinación directa con la empresa minera y hasta medios de comunicación nacional para desprestigiar a Mollohuanca y finalmente capturarlo. “Las órdenes vinieron de palacio” dirían tiempo después los funcionarios del gobierno central que instalaron una mesa de diálogo en Espinar luego del conflicto.

¿Fue un “abuso de poder” lo ocurrido en el 2012?. Sí absolutamente; pero no el mismo que señala Humala en el 2017. El tiempo pasa y las comparaciones, por más odiosas, simplemente afloran.

En el 2012, Ollanta y Nadín, tenían a la clase política y el Poder Judicial de su lado y Mollohuanca era una especie de extraño anti sistema; ellos dieron la orden de detención y Mollohuanca sufrió la detención; sin embargo en medio de aquel “abuso de poder”,  muchos hombres  y mujeres se pelearon, cuerpo a cuerpo, con la Policía para impedir su captura, todo un pueblo lloró su ausencia y el sur del Perú reclamó su libertad.

En el 2017, Ollanta y Nadín tienen a la clase política y el Poder Judicial en contra y Mollohuanca sigue siendo el mismo extraño anti sistema; los acaban de detener y a Mollohuanca lo acaban de absolver; y en medio de este “abuso de poder” (si lo hay) nadie, ni siquiera el padre y el hermano pelean por Humala y Nadín, nadie llora su ausencia ni reclama su libertad. Y esa es la principal diferencia: LA SOLEDAD.  

Una cosa no ha cambiado: el discurso oficial que como antaño se repite: “el Poder Judicial sólo hace su chamba, nada más”.

1 comentario:

  1. Vivimos en u país democrático bajo el principio de la separación de poderes, pero cuando se trata de intereses y poder prácticamente se vuelve autoritario, el caso de Mollohuanca desde mi punto de vista fue un abuso de poder
    y de política, pero en buena hora de hizo justicia, ahora se volteo la torta, ahora los disque poderosos y abusivos se encuentran detrás de las rejas,cómo debe ser.

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