lunes, 20 de febrero de 2012

ALGUNOS DATOS SOBRE LLUSCO Y CHUMBIVILCAS

La provincia de Chumbivilcas no tiene una visión integrada sobre la actividad minera en su territorio, los gobiernos locales de turno no establecieron una respuesta política y técnica desde la llegada de la minería a principios de siglo. Así, empresas como Apurímac Ferrum, Norsemont (hoy Hud By), ARES, ANABI, entre tantas otras, empezaron a concesionar, explorar o explotar en Colquemarca, Capacmarca, Livitaca, Chamaca, Velille, Llusco y Quiñota, distritos donde la minería se encuentra en distintas etapas de su expansión.

La minería entró en un contexto en que la provincia no contaba (y no cuenta) con instrumentos de gestión territorial y ambiental como un Plan de Ordenamiento Territorial, una Zonificación Económica y Ecológica, una Línea de base Ambiental, un Inventario de Recursos Hídricos, etc. Entró (y continúa) con un agresivo plan de adquisición y uso de tierras. Son casos emblemáticos la compra de terrenos en Pumallacta por parte de ANABI, la cesión en uso de los terrenos de Uchucarco a favor de la Norsemont o los contratos de servidumbre de Xstrata en Colquemarca y Velille para el paso del mineroducto que va de Challhuahuacho a Espinar. Por citar algunos ejemplos.

Y entró con su sola visión desarrollista, en medio de los vacíos legales e institucionales, vulnerando derechos como la información, el medio ambiente saludable y la consulta previa; aprovechando la poca experiencia de los chumbivilcanos para negociar y las respuestas dispersas que le dan los distritos a la actividad minera. Un ejemplo de lo dicho, son Llusco y Quiñota, distritos hermanos y colindantes entre sí, a sólo 30 minutos de distancia en la carretera que une Chumbivilcas con Cotabambas, pero que guardan una diametral diferencia en su respuesta a la minería y el trato a las empresas ARES y ANABI.

El ex Alcalde de Llusco Jesús Limache y el actual Alcalde Jaime Mantilla, tienen en común su NO rotundo a la minería en la cabecera de cuenca, en el Huanso. El alcalde actual, superando a su predecesor, mandó a editar un documental que da cuenta de los daños ambientales y los efectos sociales de la minería no sólo en el distrito sino en la provincia. Esta posición constante ha tenido hasta ahora el respaldo de las organizaciones sociales como el Frente de Defensa de los

Intereses de Llusco y la Liga Agraria de Llusco.

Mientras que el ex Alcalde de Quiñota Zacarías Chahua y el actual, Arturo Cahuana, tienen una posición algo más permeable. Quiñota, que estuvo en tensiones con ANABI a lo largo 2010, incluso, con un violento enfrentamiento con la policía en junio de aquel año, terminó firmando lo que titularon un “Convenio de cooperación mutua entre las comunidades campesinas de Pumallacta, Collana, Quiñota y Atapallpallpa y la empresa ANABI SAC”, el 21 de noviembre del 2010. La posición de los señores alcaldes, como se nota en el título, también tuvo el respaldo social.

Ambas posiciones son legítimas y sería un error decir, desde esta tribuna, que una es acertada y la otra es equivocada. Ambas tienen la misma posición respecto de la protección de los ecosistemas en la cabecera de cuenca, la diferencia es el método. Llusco afirma cortantemente que la mejor protección de la cabecera es el no a la minería y eso incluye a ARES y ANABI, mientras que Quiñota, dentro del contrato ya mencionado en el párrafo cuarto del ítem D, le arranca a ANABI el compromiso de “no contaminar el medio ambiente”.

Ambos actuaron de acuerdo a sus propias conclusiones porque no tienen una respuesta homogénea desde la provincia que conjuncione por igual sus expectativas y preocupaciones. Lo mismo pasa en los otros distritos.

Y aquí, otra variante para entender el momento: ANABI firmó el convenio de cooperación con Quiñota porque su proyecto minero está ubicado geográficamente en este distrito sin tomar en cuenta que afecta al río Molino que alimenta también a Llusco. Es por esta razón que el Alcalde de Llusco exige el retiro de ANABI y ha dicho que evitará a como dé lugar la presencia de ARES. ANABI cometió el error de no mirar a “su otro vecino” y esperar que las cosas empeoren.

Así se llegó al conflicto entre Llusco y las empresas ARES y ANABI que evolucionó hasta el incendio de una parte del campamento de ANABI el día 05 de febrero y un enfrentamiento entre la población y la policía el 06 de febrero en Velille, esto atizado por las múltiples postergaciones del Ejecutivo al diálogo que pidió Llusco desde agosto del 2011.

Dicen que las crisis y los conflictos no significan decadencia sino el paso a una nueva etapa. Tal vez esto esté pasando en Chumbivilcas y sea el momento adecuado para pensar en una visión provincial sobre la minería que deberían liderar el Gobierno Local Provincial, la Liga Agraria Provincial y el Frente de Defensa de los Intereses de Chumbivilcas en representación de la sociedad civil.

El trabajo no será sencillo porque son varias opciones las que están sobre la mesa: ¿rechazar la gran minería?, ¿aceptar la gran minería?, ¿ponerle condiciones a la gran minería?, ¿potenciar las organizaciones de mineros artesanales que existe en Chumbivilcas? o tal vez crear una opción entre algunas de estas posibilidades. Pregunta éstas que el Pueblo chumbivilcano debe responder si quiere tener un horizonte consensuado sobre su futuro y la actividad minera.

Sergio Sullca 15/02/12 http://sullcasurandino.blogspot.com

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