jueves, 15 de septiembre de 2011

DOLOR E IMPUNIDAD EN ESPINAR

Hoy quince de septiembre de 2011 se recuerda un año de la ruptura de la mesa de diálogo implementada supuestamente para solucionar el problema Majes siguas II entre el Gobierno Central, el gobierno Regional de Arequipa, el gobierno Regional de Cusco y el Pueblo de Espinar. Días antes del 15 de septiembre de 2011 el Estado peruano había pateado el tablero. El cusqueño, entonces Ministro Jorge Villasante, es uno de los responsables de aquellos desdichados acontecimientos que terminaron con la vida de Leoncio Fernández Pacheco cuyo asesinato, hace exactamente un año, sigue en la impunidad.

La carpeta Nº 516 – 2010 del Ministerio Público con sede en Espinar que contienen la documentación de los hechos sigue en el letargo, no se ha formalizado denuncia aún contra los policías autores de esta muerte. Esta demora se debe, entre tantas razones, a que la investigación hasta ahora estuvo a cargo de cuatro fiscales que poco pudieron hacer, tal como se describe en un artículo anterior (perseguidos y olvidados 8/3/11). Actualmente el Fiscal encargado, Daniel Durand Phocco tiene a su cargo el reto de finalizar con la investigación y formalizar denuncia. No hay muchas esperanzas la verdad.

Se tienen los nombres de los oficiales que estuvieron a cargo de aquel operativo. Fueron: el General Luis Romero Iparraguirre, Coronel Miguel Ángel Palomino Cáceres, Comandante de la División Policial de Canchis Juan Carlos Méndez Lengua, Comandante Oswaldo Crisólogo Valdivia, Mayor Richard Santillán Hidalgo. Estuvieron como jefes operativos: el Comandante Edwin Quintanilla Castillón, Comandante Gilberto Zapata Peña, Mayor Ricardo Arévalo Valencia, Mayor César Linares Torres, Mayor Ángel Garrido Pancorbo y el Capitán Yuri Díaz Hurtado; todos ellos, al mando de 567 efectivos policiales de la DINOES. 

Palomino Cáceres remitió el informe Nº 01-X-DTP-0/0 “HUELGA INDEFINIDA ESPINAR 2010” donde narra la planificación de la incursión. Todo empezó el día 12 de septiembre de 2010 en las instalaciones de la empresa minera Xstrata Tintaya donde además estaban guarnecidos los efectivos policiales, así está escrito en los folios 382 – 384 de la carpeta; esa misma noche el General Iparraguirre autoriza la represión en contra del Pueblo de Espinar que empezó el día 13 a las 00.00 horas. 

Hasta ahí llegó el Ministerio Público. Lo que hasta ahora no averigua, es el nombre del oficial u oficiales que estuvieron entre la calle Teatro y la Av. San Martín, entre las diez y once de la noche del fatal 15 de septiembre, el nombre de los sub oficiales que estuvieron a su mando y específicamente el nombre de quien dio la orden de disparar o de quienes finalmente dispararon a matar contra Leoncio Fernández.

El delito por el que se investiga es de homicidio calificado pero conforme a los resultados de la prueba balística, se trataría de una ejecución extrajudicial, el Ministerio Público no ha hecho mayores atingencias al respecto. Esta hipótesis, si es que se demostrara, pondría evidenciar un crimen de Estado que se sumaría a la larga lista del último gobierno aprista; de momento queda en supuesto para abordarlo puntualmente en un próximo artículo. 

Es quince de septiembre en Espinar. La fecha que es de santa recordación porque coincide con la octava del día de la Virgen de Sillota y las plegarias que se elevan a través de las emisoras de radio, son recordando el alma de Leoncio y pidiendo por la recuperación de los jóvenes que ese mismo día fueron baleados y que siguen convalecientes. Arnolth Turpo Lupo de 22 años, es uno de los que sigue inválido en cama. 

Al medio día hubo una ceremonia cívica en la plaza mayor de Yauri, se izaron las banderas del Perú y Espinar a media asta en señal de duelo con presencia de los heridos y los deudos, un acto simbólico que concluyó en una romería al cementerio de la Comunidad de Suero y Cama donde yacen los restos del finado. 

¿Sabrá el Presidente Ollanta del muertito?, ¿bastarán las plegarias a la Virgen de Sillota para iluminar la Fiscalía y dar un día con los asesinos? Estas preguntas buscan una respuesta que bien servirían de consuelo a aquellos espinarenses que fueron vejados defendiendo sus aguas y su Río, pero que son irrelevantes para los impulsores de la represa de Angostura en cuyo vocabulario está el “desarrollo como sea” pero no el costo social.

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