jueves, 11 de agosto de 2011

EL PRIMER ACIERTO DE OLLANTA EN EL SUR

Por Sergio Sullca 03/08/11

Tradicionalmente se dice en Ciencia Política que legitimidad es la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la coacción. Este concepto, entre muchísimas posibilidades, supone la adhesión de un grupo a un líder sin que éste utilice el poder de las armas para lograrlo. Mientras que en Derecho, una norma jurídica es legítima cuando, formalmente, los órganos del Estado han procedido con corrección y materialmente, tiene el reconocimiento de un Pueblo.

Al ocurrir los conflictos sociales, una de las primeras condiciones de convivencia que se pierde, es la legitimidad tanto política como jurídica. Hay un vacío en la relación sociedad - Estado que intenta ser llenado por miles de personas con un propósito claro, por ejemplo la cancelación de un proyecto minero, y con un método violento, por ejemplo el bloqueo de carreteras, que a su vez, intenta ser resuelto por la institucionalidad con otro método aún más violento, el uso de las armas. El origen de estos trágicos encuentros, ha venido del modelo de desarrollo y la detonante por lo general, ha sido la defensa cerrada del modelo por parte del gobierno central. Bagua es un incansable ejemplo. 

Con los nuevos vientos en el Sur, Probablemente se esté iniciando una nueva etapa que recoja las malas experiencias del pasado, las corrija y las convierta en una oportunidad para solucionar las diferencias no con una mirada desde arriba sino desde abajo tomando en cuenta no sólo el desarrollo sino también el sentimiento de un Pueblo.

Antes de juramentar, Ollanta Humala invitó a Coco Acurio y Juan Manuel Guillén para darle un visto de solución al caso Majes Siguas II con el propósito, seguramente, de anunciarlo en su inaugural discurso presidencial.

Publicada la noticia, los medios de comunicación en Espinar transmitieron el temor de que Coco Acurio fuera a Lima sin legitimidad alguna para tomar decisiones. “Espinar no aceptaría acuerdo” decía el 24 de julio, uno de los títulos del diario La República y acertaba porque, con ese tenor, corrió un memorial que firmaron las personas y autoridades más representativas de la Provincia que el dirigente, Néstor Cuti, llevó el día 26 al Presidente Regional, antes de su reunión en la Capital.

Llegado el discurso presidencial, Majes Siguas II ni siquiera fue mencionado. El deseo de Juan Manuel Guillén no se cumplió tal como él mismo confesó días más tarde. La reunión que se había llevado en Lima fue sólo de exposiciones. Guillén daba a conocer las bondades del proyecto y Acurio sus peligros así como las resoluciones judiciales en salvaguarda del medio ambiente. Con todo y eso, fue un buen inicio porque se encuentran en una nueva gestión gubernamental a diferencia de la reunión que sostuvieron en febrero bajo el auspicio de un decadente Alan.

A propósito del mensaje, el Decano del Colegio de Abogados de Cusco, Erik Escalante, dijo que el tema Majes Siguas II no había estado ausente porque Ollanta dijo que se construirían las centrales hidroeléctricas proyectadas en Perú, entre ellas, Lluta y Lluclla que forman parte del Proyecto Majes Siguas II y por consiguiente éste se ejecutaría también, de acuerdo al razonamiento del jurista.

Pero ésta es sólo una interpretación. Ollanta dijo también que “se alentará la inversión privada sobre los recursos naturales, pero éstos serán explotados en condiciones de respeto a las poblaciones, a los trabajadores y al medio ambiente”. Lo que da pie a otra interpretación: Se pueden construir las hidroeléctricas pero con “respeto a las poblaciones” y Espinar es una población.

Al margen de las interpretaciones que por supuesto sirven para estar atentos, lo cierto es que el Presidente del Perú no mencionó el tema. Si Ollanta hubiera dicho “Majes va”, hubiera sido una monumental decepción y hubiera prolongado un conflicto. Con esta actitud él va ganando una imagen de serenidad que le hace bien al país.

Esta acertada actitud da el suficiente tiempo para que el problema sea resuelto por la vía del diálogo, sin presiones y respetando la integridad de un Pueblo, condiciones básicas que le dan legitimidad a cualquier decisión gubernamental de modo que no se utilicen nunca más las armas para reprimir a quien defiende un derecho.

Y para el caso concreto, legitimidad significa que en una próxima reunión sean convocados, además del Presidente Regional, los actores directos: el Alcalde Provincial así como los presidentes de las organizaciones más representativas y así, las decisiones tengan el suficiente peso político y la posterior seguridad jurídica, en definitiva, tengan el reconocimiento de Espinar.

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